También las rosas son ingenuas y dulces, pero quizá sepáis que en una guerra de dos rosas murieron príncipes que eran como rayos negros, cegados por pétalos de sangre

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jueves, 2 de julio de 2015

Canciones que no deberían existir



Mientras estaba en una verdulería buscando jengibre escuché una canción que me molesta desde hace años. Y llegó el momento que me desahogue y explique por qué no la soporto. Y aprovechando que estamos en el tema, me quejaré de otras canciones que andan arruinando gente y malinfluenciando a los oyentes.

  • Reik - Yo quisiera
  
Lo que no sabes es que
yo quisiera ser ese por quien
te desvelas y te desesperas,
yo quisiera ser tu llanto,
ese que viene de tus sentimientos
¿Hola? Perdón, ¿estoy entendiendo bien? ¿Quieres ser la causa del llanto de la chica que se supone que amas? ¿que se desvele y desespere? ¿Quién te dijo que eso es amor?
¡No! Deberías decir algo como "yo quiero hacerte feliz, aliviar tus preocupaciones y no verte llorar nunca más; si me amas te haré reir siempre y no necesitarás preocuparte otra vez"
  • Maná - El verdadero amor perdona

El verdadero amor perdona
no abandona, no se quiebra
no aprisiona, no revienta
como pompas de jabon
Ejem... cómo decirlo... el verdadero amor no se manda ninguna macana que amerite pedir perdón. Me refiero a situaciones graves, no las típicas y esperables discusiones de cualquier pareja que se arreglan con buena comunicación. Pero si hay infidelidad, violencia o cualquier similar no es amor del bueno, ergo no merece perdon. Esonomástedigo.
La cara para desviar la responsabilidad y hacer que la otra parte paresca culpable por intransigencia.
  • Axel - Afinidad

Por dónde parto... cómo empiezo a describir lo monstruosa que es esta canción. Es tan mala que la primera vez que la escuché pensé que era OneDirection intentando cantar en español... pero creo que con los todos los asesores que tienen no hay forma que hagan un desastre como este. ¿En serio un adulto puede cantar algo que parece orientado a un público adolescente? ¿dónde estaba la gente que se supone que debe evitar que los famosos metan la pata? ¡es su trabajo evitar este tipo de cosas, señores agentes, productores y demases!
No me pidas más de lo que yo puedo amarte
Y verás que a nadie cómo a ti amaré.
Permiso, voy al baño a vomitar y vuelvo...
Oh, my dear. Este es uno de esos contados casos en que el orden de los factores sí altera el producto. No es que si no te pido nada me amas y me das todo. Si soy tu amor verdadero, sólo por eso ( y me refiero a the real one), tengo derecho a pedirte la luna, un riñón, un castillo con una biblioteca gigante, medio higado, las 2 corneas y tu devoción eterna. No aceptaría a nadie que esté dispuesto a ofrecer menos que eso y quizás más; pero por otra parte no sería capaz de exigirte nada de lo anterior, salvo la biblioteca que igual puedo conseguir por mi misma.
No es lo que puedes dar, es la actitud.
No me pidas nunca que de ti no me aleje.
Y aquí estaré

Ay, mis oidos sangran... ¿no ves que las palabras no calzan?
A ver, si fueras mi novio/pareja/wathever no te lo pediría, porque asumiría que es algo tácito. Y si la chica no tiene la confianza de que las cosas son así, es que no lo has estado haciendo bien.
  

viernes, 5 de junio de 2015

Confesiones delirantes

Ya falta menos para terminar mi Internado Rotatorio de Pregrado. Y por fin estoy en pediatría, que considerando que era lo que más me interesaba lo dejaron para el final (o esa fue la excusa del Docto que me organizó el calendario).
Y durante el mes que pasé en recepción trabajé igual que un residente de primer año (sin las guardias obligatorias, sin que me exigieran tanto los superiores y con más supervisión, claro): di altas, hablé con las madres, saqué sangre (toda una vampi pediatrica) y la mejor parte de todas, en mi opición, recibí bebés.

Es un cliché decir que es lo más emocionante que puede suceder. Pero es la única descripción posible. Ver de primera mano el milagro del nacimiento. No importa cuantos partos viera en el día, todos me emocionaban. El acercar al recién nacido a su madre para presentarlos por primera vez, sentir la emoción de los padres, cargar a una personita a los minutos de nacer, asegurarte que estuviera bien. Fue hermoso.

Con el paso de las semanas tomé más confianza, me movía con más soltura y menos pánico y empecé a agregar mi toque personal: no es una responsabilidad menos darle la bienvenida al mundo a otro ser humano, así que quería hacerlo bien. Trataba de saber con anticipación el nombre que le habían escogido, saludarlo con cariño mientras lo vestíamos y en algún momento a solas les asignaba su misión en el mundo.
Todos necesitamos un propósito, una misión que nos oriente y conduzca. Y nunca es demasiado temprano para adquirirla, incluso si muchos piensasn que un bebé de menos de una hora de vida es muy joven para entenderla.
Espero que en algún momento se demuestre que tengo razón y esas personitas puedan cumplir la misión que les asigné:
"Deber ser una buena persona. Estás aquí para hacer del mundo un lugar mejor. Espero que siempre te rodee el amor y puedas compartirlo con quienes conozcas"
Vamos a cambiar el mundo, lo sé... o al menos no me cansaré de intentarlo

lunes, 11 de mayo de 2015

Día N° 100

Casi sin darme cuenta pasaron los 100 días del proyecto para mejorar mi calidad de vida... Debo partir aclarando que las cosas se dieron practicamente tal cómo había previsto, y que sólo tuve problemas alrededor de los días 33-38.
¿Soy más feliz ahora? Me costaría cuantificarlo, pero por lo menos soy más conciente del hecho. Y creo que una vez adquiridos ciertos hábitos y actitudes proseguiré el camino.

Reflexiones al terminar el periodo:
Ser feliz es simple, pero como humanos  nos encanta complicar las cosas. Se necesita tiempo y mucha voluntad.

Precisamente el último día tropecé con varias reflexiones alusivas al tema que me ayudaron a concretar ideas que eran algo difusas. Las parafrasearé a mi modo, usaré clgunos clichés pero por algo funcionan:
Solemos creer que la felicidad es un destino, pero en realidad es el camino que recorremos.
Creemos que seremos felices al obtener determinado objeto o estado, y luchamos por alcanzarlo pero una vez logrado la felicidad dura poco y volvemos a empezar... y así nos pasamos la vida; en realidad la felicidad es más un desacerse de las cargas y presiones que conseguir algo.
Probablemente la felicidad no existe como estado logrado mediante algo, si no más bien al liberarnos del estrés, la prisa, las presiones externas. Y eso es lo dificil. Ser capaz de mantenernos libres de las emociones negativas que nos rodean, las presiones del trabajo, no dejar que nos afecte la gente que nos rodea. Todo eso debe ser conciente y toma trabajo.

Ahora que estoy en camino de encontrar lo que quiero me siento liviana. Y disfruto cada minimo momento posible.

martes, 5 de mayo de 2015

Crisis

La escena, en absoluto cierta, transcurre en el consultorio de Urología de un hospital provincial de nuestra zona.
Hasta allí llega el paciente añoso, bastante desmejorado, con evidentes signos de desnutrición crónica y soportando los trastornos ocasionados por una disuria manifiesta; es interrogado brevemente por el jefe del área, especialista con muchos años de experiencia y una carrera prestigiosa, en la que no falta el antecedente de una pasantía prolongada en hospitales yanquis.
Terminado el corto exámen, surge con claridad la necesidad de recurrir a estudios complementarios para arribar a un buen diagnóstico.
"Fulano", indica el jefe a uno de sus jóvenes colaboradores, "acompañelo al señor hasta el labratorio, que le hagan un sedimento y le dejás todo indicado para un urocultivo, que mañana venga con la muestra".
Pasan unos minutos y oaciente y médico están nuevamente en el consultorio.
- Doctor, al sedimento sólo se lo hacen si es un paciente de la guardia; en cuanto al urocultivo no hay problemas, pero el señor tiene que comprarse el recipiente de recolección, porque en el laboratorio ya no les quedan más.
- Bueno, mirá, hagamos una cosa, llevalo a rayos y que le den un turno para un urograma excretor - resuelve ahora el responsable (no se conocía aún, para el momento de la historia, la muy popular ecografía).
El tiempo transcurre con rapidez esa mañana y el enfermo vuelve una vez más a Urología.
"Discúlpeme, doctor" - interrumpe con respeto el hombre -, "pero en rayos me dicen que el equipo no está funcionando para el estudio que me pide, que quizás el mes que viene me puedan dar un turno..."
El especialista explota en palabrotas; es un tipo extrovertido, jovial, muy ocurrente, dotado de paciencia y acostumbrado a enfrentar los problemas con mucho pragmatismo, pero claro, las dificultades cotidianas y la repetición de situaciones como éstas han comenzado a minar su conformismo; se calma, reflexiona unos instantes y vuelve al paciente.
"Vamos a realizar un tratamiento sintomático entonces... ¡fulano!, vuelve a dirigirse a su joven colega, "mandalo con una receta a la farmacia y que le provean los medicamentos", indica después de precisar con detalle dosis y remedios.
El regreso del doliente es aún más rápido esta vez.
"Doctor, la farmacia cerró a las trece horas, me dijo una enfermera en el pasillo que vuelva a la mañana bien temprano, pero yo no estoy bien y como le dije, vivo en Florencio Varela..."
El conocido urólogo siente que ha llegado al límite de su resistencia, no encuentra acción alguna que pueda procurarle alivio al pobre enfermo; se queda pensativo, se rasca la cabeza unos momentos y volviéndose hacie el descorazonado anciano le apoya una mano sobre el hombro al tiempo que - dejando correr su irónica amargura - le dice:
"Vea mi amigo, el Estado ha dispuesto que usted se tiene que morir", el pobre diablo abre grande sus ojos, "así que ahora se me va...", abriendo y cerrando su mano sobre las magras carnes del paciente, "... y se me sienta en el cordón de la vereda a esperar que le llegue la muerte..."

Nota: Esto sucedió en realidad hace unos cuarenta años; quizás lo más doloroso es que podría haber sucedido ayer y en cualquiera de nuestros hospitales.

Alberto Pérez Núñez - Diga 33... Crónicas y vivencias médicas

miércoles, 15 de abril de 2015

La culpa es de los griegos

Los griegos daban mucha importancia a la belleza; creían que si el interior era adecuado se reflejaría en la apariencia exterior de la persona. Y como fueron conquistados por los romanos que absorbieron su cultura y luego conquistaron el resto del mundo sentando las bases de las actualidad nos llegan restos de sus ideas, entre ellas él culto a la belleza.
Últimamente hay gente que se ha avispado y se da cuenta que el interior no va necesariamente haciendo juego con el exterior, así que suele ser común escuchar frases tipo "belleza interior".

Este meme es lo máximo, gracias Soraya
El asunto es que la belleza es un concepto exterior, por decirlo de alguna manera. No estoy menos preciando la amabilidad, valentía o inteligencia, que pueden dar atractivo a una persona, pero simplemente es mezclar peras con manzanas. Amabilidad, inteligencia, valentía, simpatía, dulzura y demases no son belleza; la acentúan, pero se refieren a asuntos diferentes.
La belleza está dada por parámetros medibles además del cañón de moda imperante en la época. Tiene que ver con la simetría de los rasgos y la proporcionalidad de las medidas entre diferentes puntos de referencia. Por eso una escultura griega, un retrato del Renacimiento y Audrey Hepbrum son hermosas aunque no tengan mucho en común entre ellas y los conceptos de belleza hayan cambiado.

3 iconos de belleza según mi
Mi problema con el tema es que de un tiempo a esta parte aparecen marcas como Dove con sus campañas de marketing social que buscan hacer sentir bien a las mujeres. Y nos venden el slogan "Por la belleza real" y el mensaje es que todas somos hermosas.
Como si por sentirme bonita fuera a ser más feliz o sentirme realizada.
Vale, es una empresa cosmética, es lo que ofrecen; pero entonces no lo disfracen de impacto social, que seguimos estancados en el mismo punto creyendo que avanzamos.
Sinceramente, prefiero los comerciales de cerveza que dicen que cuando estás borracho la apariencia no importa.
Porque ese es mi punto: la apariencia no debería importar, aunque la idea sería que no necesitaras estar borracho para eso. Propongo que nos conozcamos y asumamos como somos.

Por mi parte tengo claro que no soy bonita, la única que lo cree es mi madre y ya sabemos que no se puede confiar en opiniones maternas al respecto. Me asumo promedio: estatura típica chilena, peso con IMC justo en el medio de la normalidad, piel tomo medio para las latinas, ojos absolutamente marrones (excepto los días de viaje interdimensional), cabello castaño simple (nada de castaño claro, cobrizo ni nada llamativo). Y me opondría rotundamente a cruzar por la puerta de las bonitas.
Supongo que los griegos se equivocaron al decir que el interior hace juego con el exterior, porque creo que en mi caso el interior y exterior se compensan: mi aspecto extremadamente promedio encierra un interior de extremos. Tan común y simple apariencia aloja las ideas más aleatorias posibles, sueños locos, planes delirantes, lecturas random sobre temas variados y gustos eclécticos.
Y para mí está bien, es suficiente. Y si alguien no se da el tiempo de conocerme verdaderamente por lo normal de mi apariencia, problema de ellos. A mí me sirve de filtro para gente poco interesante.