Si hay una pelicula que podría encabezar el ranking de pelis que no me han gustado es "500 days of Summer". hace unos 2 años cuando la ví pensé "Casi 2 horas de mi vida desperdiciadas totalmente, 2 horas que jamás volverán...". Y lo que más me desagradó fue precisamente lo que la hace que la pelicula sea lo que es: precisamente su protagonista Summer.
Creo que definitivamente ella no entra en la categoría de MPDG. Es sólo una mala mujer sobre cuyo actuar no me quiero explayar.
Aunque el asunto era mucho más simple desde el principio y tardé todo este tiempo en darme cuenta por estar acostumbrada a los personajes tradicionales y el esquema tipico de peliculas hollywoodenses; no me di cuenta de la realidad que se explica desde el mismo principio, antes de los primeros 10 minutos: (1) Esta no es una historia de amor (2) La protagonista en realidad es un chico, ella misma se define así.
Y una dale con insistir en que terminen juntos y felices para siempre pese a que ya nos lo advirtieron, y uno insiste en odiar a Summer por psicópata (por lo menos yo la detesto absolutamente).
Pero si asumimos que Summer en realidad es un chico, su comportamiento deja de ser tan raro e inentendible; vemos que si un chico actuara de ese mismo modo probablemente no nos extrañaría. Se dedica a hacer lo que quiere y disfrutar sin pensar en las consecuencias de sus actos sobre el resto de la gente; y sin que le importe. Y entonces nos damos cuenta que el chico es en realidad una chica que se ilusiona, enamora y pasa rollos él solito; como una chica promedio.
Un completo intercambio de roles.
Lo que me lleva a preguntarme, ¿por qué está bien que un hombre juegue con lso sentimientos de una mujer, pero no a la inversa?. Definitivamente no está bien, pero quizás empecé a considerarle normal de tan habitual que se ha hecho. Mal por la sociedad que se insensibilizó, mal por mí que dejé que los estereotipos me absorbieran. Nada justifica un mal comportamiento, ni siquiera la ceguera social.
Finalmente tengo que confesar una cosa: No me di cuenta de esto sola. Probablemente no habría vuelto a pensar en la peli en mi vida más que para criticarla. Pero se siente bien divagar sobre cosas intrascendentes por un rato.
miércoles, 21 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
42K
Alguien a quien aprecio mucho más que mucho me dijo que extrañaba mis entradas en el blog. Haría casi cualquier cosa por darte el gusto, pero ¿de qué rayos hablo si de verdad no pasa nada interesante en mi vida? Mi cabeza es una gran pizarra blanca.
Lo bueno es que me dijo que está entrenando para una maratón, que escriba algo que pueda pensar mientras corre. Ya tengo un punto de partida, por lo menos un tema para desarrollar. Pero que conste que esto no significa que he vuelto.
So, aquí va mi primer desvarío público luego de más de un año...
Lo lógico sería decirte "piensa en la música que escuchas" y hasta acá llega mi maravilloso regreso a la blogósfera; pero no, la vida no puede ser tán simple: corres sin música. (Lo siento por tí).
¿Y si piensas en los músculos que estás usando? ¿El maravilloso sincronismo de todos los ligamentos? ¿El latido de tu corazón que bombea la sangre y los pulmones que oxigenan los músculos? Es importante ser sumamente conscientes de de cada minima acción. La vida se disfruta más cuando aprecias el momento en vez de dejarte llevar... pero incluso anatomía tiene un límite en la emoción que puede generar. Especialmente anatomía.
¿Hay árboles por dónde corres? ¿Los has contado? ¿De qué tipo son? ¿Cuántos? ¿De qué color son sus hojas? ¿Aún tienen hojas? ¿Están todas caidas? ¿Crujen si las pisas? Pero no sé si hay árboles, así que tengo que proponer otro tema un poco más seguro.
Imagina una playa. Siente los rayos del sol. Escucha las olas.... Me voy a salir de tema si sigo por esta linea de pensamiento.
¿Quieres hacer una analogía entre la vida espiritual y el entrenamiento? Pablo tiene un montón de citas al respecto. Na, mejor dejemos teología para otro momento.
Che, estoy poniendo todo de mi parte, pero la inspiración aún no llega. Lo siento. De verdad que siento que no tengo mucho para contar. ¿Si te cuento un chiste? No tomaría más de 45 segundos en tu pensamiento...
Ya sé. Piensa en un gato. Un gato azul tomando el sol. C'est moi. El gato se ve como si fuera un pájaro e intenta volar. El gato sueña con viajar. ¿A dónde irá primero? El mundo es muy grande, pero quiere recorrerlo entero. Escoje destino. Planifica itinerario. ¿Qué hay interesante? Tú sigue corriendo, yo te encuentro ahí.
Lo bueno es que me dijo que está entrenando para una maratón, que escriba algo que pueda pensar mientras corre. Ya tengo un punto de partida, por lo menos un tema para desarrollar. Pero que conste que esto no significa que he vuelto.
So, aquí va mi primer desvarío público luego de más de un año...
Lo lógico sería decirte "piensa en la música que escuchas" y hasta acá llega mi maravilloso regreso a la blogósfera; pero no, la vida no puede ser tán simple: corres sin música. (Lo siento por tí).
¿Y si piensas en los músculos que estás usando? ¿El maravilloso sincronismo de todos los ligamentos? ¿El latido de tu corazón que bombea la sangre y los pulmones que oxigenan los músculos? Es importante ser sumamente conscientes de de cada minima acción. La vida se disfruta más cuando aprecias el momento en vez de dejarte llevar... pero incluso anatomía tiene un límite en la emoción que puede generar. Especialmente anatomía.
¿Hay árboles por dónde corres? ¿Los has contado? ¿De qué tipo son? ¿Cuántos? ¿De qué color son sus hojas? ¿Aún tienen hojas? ¿Están todas caidas? ¿Crujen si las pisas? Pero no sé si hay árboles, así que tengo que proponer otro tema un poco más seguro.
Imagina una playa. Siente los rayos del sol. Escucha las olas.... Me voy a salir de tema si sigo por esta linea de pensamiento.
¿Quieres hacer una analogía entre la vida espiritual y el entrenamiento? Pablo tiene un montón de citas al respecto. Na, mejor dejemos teología para otro momento.
Che, estoy poniendo todo de mi parte, pero la inspiración aún no llega. Lo siento. De verdad que siento que no tengo mucho para contar. ¿Si te cuento un chiste? No tomaría más de 45 segundos en tu pensamiento...
Ya sé. Piensa en un gato. Un gato azul tomando el sol. C'est moi. El gato se ve como si fuera un pájaro e intenta volar. El gato sueña con viajar. ¿A dónde irá primero? El mundo es muy grande, pero quiere recorrerlo entero. Escoje destino. Planifica itinerario. ¿Qué hay interesante? Tú sigue corriendo, yo te encuentro ahí.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Limites IV
Escribe hoy: Gary Utz (sí, ése Gary)
Estaba viajando y llegué a la
frontera. Estaba por pasar del país donde vivía a un país
limítrofe. Sí, me encontraba cruzando desde Perú hacia Chile. Dos
países que hasta hoy en día están discutiendo sus límites
territoriales luego de la guerra del pacífico.
Mientras mi familia se encontraba
haciendo los trámites para cruzar la frontera pude escuchar una
charla que me llamó la atención. Un hombre le relataba a su amigo
la forma en la que había sido tratado por los agentes de seguridad
del lugar por el hecho de no ser del país. Con palabras agresivas e
hirientes. Parecía que este sujeto había llegado al límite de su
paciencia y su tolerancia.
La palabra límites tiene una multitud
de usos y trasfondos. Ahora ¿Para qué sirven los límites? ¿Son
necesarios estos límites?
Más allá de los límites nacionales,
los límites del respeto, aquellos límites que intentan lograr las
leyes y las autoridades, creo que la palabra límite está asociada a
identidad.
No podría haber un país sin
territorio delimitado, carecería de identidad. La forma en que te
trato y te respeto, habla mucho de mí y de mi salud emocional. La
forma en que cuido mi cuerpo, habla de una identidad y de una
cosmovisión, de una forma especial de ver la vida.
Como cristiano me pregunto, ¿Será que
tengo identidad? ¿Cuáles son mis límites?
Vivimos en el mundo de la libertad.
Casi me atrevo a decir en un mundo donde todo es válido y cada cual
tiene la opción de elegir por sí mismo. Personalmente creo que
esto es ampliamente positivo pero ¿Hasta qué punto?
Escucho las palabras de Jesús
diciendo, “Si me amáis guardad mis mandamientos.” “Amad los
unos a los otros como yo os he amado.” Límites, respeto,
identidad.
Mi libertad me permite elegir quien soy
y quien quiero ser. Hasta donde voy a llegar y que es lo que quiero
lograr. Encuentro en la Palabra de Dios una guía de identidad, que
es un mapa delimitado para poder llegar a destino.
Tengo un origen, una misión para el
hoy y una esperanza en el mañana. Esa es mi identidad, me la dio la
Biblia, me la recomendó el Señor y los límites los pone esa
identidad.
Crucé a Chile, luego llegamos a la
frontera con Argentina, mi documento marcaba que allí ya no era
visita. Algún día llegaré a ese lugar sin fronteras, donde mi
identidad dice, que soy ciudadano por la eternidad.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Retrato de familia
Estoy estudiando a full, así que no me da mucho tiempo para escribir.
Así que por lo menos quiero presentarles a los habitantes del sofá.
martes, 13 de noviembre de 2012
Un ángel en la biblioteca
Para hoy planeaba desvariar sobre las coincidencias de la fecha: martes 13, eclipse de sol, profecías mayas, etc; pero sucedió algo mucho más interesante, sorpresivo y digno de contar.
Estaba en la biblioteca tratando de estudiar el apasionante tema de cancer cervicouterino, que según mi compite con los temas de cancer de mama y cancer de ovario por el premio a los capitulos no gratos, cuando la guardia de seguridad se acerca a mi mesa y musita "que carita" y yo sólo pude contestar "estoy chata". No sé de dónde saco un frasco de crema, se puso en la mano y se acercó. Me dijo "pasame la mano" y luego me pidió la otra... y me hizo masaje con una crema con olor a coco.
Estaba a punto de ponerme a ronronear, es que era demasiado sorpresivo y agradable. Nunca en la vida imaginé una capacidad de empatía y amabilidad así de desinteresados, mucho menos en una biblioteca y de parte de una guardia.
Por un momento pensé que era un ángel enviado a animarme, pero me dijo que sólo era una madre y se imaginaba que sus hijos podían estar así...
De verdad, muchas gracias Victoria.
Estaba en la biblioteca tratando de estudiar el apasionante tema de cancer cervicouterino, que según mi compite con los temas de cancer de mama y cancer de ovario por el premio a los capitulos no gratos, cuando la guardia de seguridad se acerca a mi mesa y musita "que carita" y yo sólo pude contestar "estoy chata". No sé de dónde saco un frasco de crema, se puso en la mano y se acercó. Me dijo "pasame la mano" y luego me pidió la otra... y me hizo masaje con una crema con olor a coco.
Estaba a punto de ponerme a ronronear, es que era demasiado sorpresivo y agradable. Nunca en la vida imaginé una capacidad de empatía y amabilidad así de desinteresados, mucho menos en una biblioteca y de parte de una guardia.
Por un momento pensé que era un ángel enviado a animarme, pero me dijo que sólo era una madre y se imaginaba que sus hijos podían estar así...
De verdad, muchas gracias Victoria.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





